Desde sus inicios, el festival se ha preocupado de ser polo de vocación formativa para aquellos proyectos en etapa de desarrollo. Así lo reconocen sus participantes y ganadores de la actividad Luciano Cares y Eduardo Lobos, realizadores del largometraje “Domingo”. Postulantes por segunda vez, lograron que los tutores apoyaran la historia de Domingo; un bibliotecario que ve interrumpida su agobiante rutina luego que un accidente casero deja inválida a su madre. Enfrentándose a una libertad desconocida, tendrá que tomar desiciones que cambiarán su vida para siempre.

Lorenzo Cares, director del proyecto hace cuentas buenas y raya para la suma. En conversaciones con BioBioCine, confiesa que llegó con la idea de que su proyecto era el mejor del mundo y que al participar de los laboratorios, muchas preguntas salieron flote: “En cierta medida los cuestionamientos hacen que los proyectos crezcan, porque uno analiza realidades que no tenía contempladas. Por eso, independiente que hayamos ganado o no, el hecho de haber convivido en un espacio que se llama Concepción, en un festival, en un evento que te hace estar pensando constantemente en tu proyecto hacenque se logre visualizar de mejor manera lo que uno está haciendo”.

Como BioBioLab no es de caracter competitivo, tambien se hizo el reconocimiento a otro proyecto. Francisco Hevia, director, y Javiera Garber, productora, quieren llevar a la pantalla una situación que se vive en la actualidad: “Tío” narra la historia de un profesor de un liceo penquista que a causa de la represión de su homosexualidad, sumado a la soledad de su rutina, descarga sus sentimientos con la persona equivocada; Boris, alumno suyo. “Nos aconsejaron desde el minuto 1 venir a BioBioCine. Ha sido una sorpresa llegar a este lugar, sin ninguna expectativa, con un proyecto muy polémico. Pero los tutores estuvieron abiertos a trabajarlo; sus consejos fueron super acusiosos, muy limpios de moralidad y eso se agradece”, así relata la experiencia Javiera, cuyo proyecto se encuentra en fase de desarrollo.

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Agustina Chiarino, junto a Fernando Epstein y Eduardo Villalobos. La productora relató lo que fue su cuarto año como tutora de BioBioLab, destacando lo que se vivió en dos días de taller donde se logró una comunión entre los directores y productores de los 8 proyectos participantes: “Logramos mover el piso, para que empezaran a reflexionar sobre los puntos fuertes y débiles de sus trabajos”. Después de 5 versiones, siendo tutor en todos los laboratorios, Eduardo Villalobos, nuestro director artístico relata la experiencia vivida en estos años de festival. Con la certeza de que han sido genuinos en hacer un festival desde el corazón, el resultado de una nueva version de BioBioLab ha confirmado que el festival va creciendo, no por que es más grande, si no porque los participantes se llevan un pedazo de experiencia: “Lo que hacemos es reunirnos a conversar, a compartir. Nos quedamos satisfechos si van a otros laboratorios y otros festivales y hablan de nosotros. Eso es ratificar que lo estamos haciendo bien, porque ponemos el alma en lo que hacemos, siempre con respeto por los trabajos del otro”. Se da, en este ambiente, que los propios realizadores de las obras del festival tienen una percepción distinta de sus obras en el espectáculo de las proyecciones del festival: “Muchos me decían ví mi película como nunca la ví, la escuché como nunca la había escuchado antes y surgieron preguntas que me hicieron pensar en la película que voy a hacer después. Parece que no lo hemos hecho tan mal”

5 años de festival lo confirman. BioBioCine se ha posicionado como promesa desde Concepción con una proyección que, esperamos, tenga para muchos años más.